¿Qué puedo aportar yo?

Por Paulina Astroza, Abogada.

Cuando Ángeles me propuso escribir sobre mi experiencia en los medios, estuve tentada de abordar la propuesta desde los obstáculos o limitaciones que tenemos las mujeres para tener presencia en diarios, TV o radios -más aún en mi caso que soy de región, lo que hace doblemente difícil dicho acceso-. Sin embargo, me decidí a «mirar el vaso medio lleno», sin negar en absoluto la existencia de las múltiples barreras que aún existen para la visibilidad femenina en los medios.

Lo primero que pensé fue en aquellas personas que confiaron en mí, que creyeron que yo podía ser un aporte en los temas sobre los que he estudiado por años. Mis inicios en los medios fueron en Concepción, ciudad en la que vivo. En el canal universitario de la Universidad de Concepción estuve comentando noticias internacionales en el noticiero central y fui invitada numerosas veces para dar mi opinión en diarios y radios de la región del Bio Bio. Luego vino el «salto» a los medios nacionales: recuerdo cuando Antonio Quinteros me invitó por el año 2002 a comentar la actualidad internacional en un programa que compartía en Radio Futuro con Alejandro Guillier. Ante tal invitación, mi respuesta fue -como sería también años después- «¿qué podía aportar yo?». La inseguridad y el miedo me llevaron a decirle que no me atrevía. Que había muchas personas mucho más preparadas que yo. Antonio me convenció que sí era capaz y es así como por un largo tiempo comenté especialmente lo que estaba pasando en Europa, tema que es al que he dedicado mayormente mis estudios.

Pasaron los años y en el año 2011 fue Jorge Navarrete quien me invitó a ser parte del interesante espacio que se abría en internet con el recientemente inaugurado blog «El Post». Nuevamente la inseguridad y nervios me invadieron. «¿Qué podía aportar yo?». Pirincho me dijo una frase que hasta hoy no olvido: «¿por qué negarte a ti misma una oportunidad para la que estás preparada?». Como no me sentía convencida, le propuse escribir una columna sobre la Unión Europea y que después de leerla, ellos vieran si era realmente interesante y si querían que siguiera escribiendo. Así lo hice desde Bélgica donde me fui a vivir por cuatro años hasta el término del blog. Ahí pude comentar temas que me parecían interesantes y que no veía en los medios chilenos. Desde el drama de la Hija de India hasta los efectos de la crisis que azotaba a Europa, de los inicios de la guerra en Siria hasta lo que estaba pasando con la mal llamada Primavera Árabe.

Vía El Post conocí por mail a Cony Stipicic, quien me preguntó si podía darles una entrevista para la Radio Duna sobre la guerra de Siria. Ante esta invitación ya me sentía más segura y no lo dudé, pero sí le dije que yo no era especialista en Medio Oriente y que mi aproximación podía ser sobre el debate que se estaba dando de la perspectiva europea. Así fue el comienzo de una larga relación con Cony, Juan Manuel Astorga y Radio Duna. Desde mi pequeñísimo departamento en Bruselas respondía mi teléfono para comentar en Duna en Punto los últimos acontecimientos europeos. Pensaba «total, si me equivoco, a esta hora seguro nadie me escucha»… ¡Qué equivocada estaba! Al no tener twitter y poco feedback con lo que se comentaba en Chile, no tenía idea del impacto que implicaba dar entrevistas a un programa como Duna en Punto y en ese horario. Eso sólo lo pude dimensionar cuando volví a Chile.

Finalmente, no puedo dejar de recordar dentro de las personas que confiaron en mí a Christian Pino, a quien conocí por Twitter. Christian me entrevistó varias veces por skype para TVN estando yo en Bruselas. Luchando con las diferencias de horario y su eterno «no dormir», pudimos también abordar de forma didáctica temas que podían ser de interés para la gente y que necesitaban una explicación sencilla, pero profunda. Hablamos de la ONU, del Luxleaks, de la Unión Europea.

Luego ocurrió una situación por la que puedo sentirme una afortunada: los alegatos en la Corte Internacional de Justicia. Como vivía cerca de La Haya, no dudé en asistir. Me interesaba principalmente porque yo había enseñado por años la asignatura del Derecho Internacional Público en la Universidad de Concepción, por lo que fue una «oportunidad de oro» el poder asistir y ver en la práctica lo que yo explicaba en clases. En las tres oportunidades que estuve en la CIJ (2012, 2014 y 2015), conocí muy de cerca el trabajo de los medios y pude sentirme útil al ayudar a periodistas muy profesionales a comprender lo que se estaba discutiendo o fallando en el Tribunal de la ONU. Fue entonces que más puertas se me abrieron, esta vez en un tema tan sensible e importante para nuestro país.

PA1Ya de vuelta en Chile, he podido seguir teniendo ese espacio que poco a poco y a pesar de la distancia se me fue abriendo en los medios chilenos. No siempre es fácil ni todas las experiencias han sido satisfactorias, pero me siento muy contenta de haber podido tener la oportunidad de compartir con el público los conocimientos que he ido adquiriendo con el paso de los años. Trato de concentrarme sólo en los que sé que de verdad puedo aportar y no opinar de todos los temas internacionales. Creo que el cuidar rigurosamente este aspecto ayuda a ser más creíble y yo más segura de lo que estoy compartiendo con la gente. Siempre en un lenguaje lo más claro posible y con datos duros, evitando especular o ponerme en escenarios imposibles.

Siento que es una forma de devolver lo que el propio país me ha dado al haberme ganado dos veces becas para estudiar en Bélgica. Es una forma de seguir siendo “profe” más allá de las aulas.

Estoy clara que no todas las mujeres han tenido la misma fortuna que yo. También estoy muy consciente que el no vivir en Santiago implica una desventaja no menor de la cual también soy «víctima» de alguna manera. Pero los primeros obstáculos son los que una misma se pone y yo cometí ese error. Hay que partir por creerse el cuento, por confiar en nuestras propias capacidades y conocimientos, por animarse y atreverse pese a las críticas, el sexismo, la envidia o el «chaqueteo».

Es importante la mirada femenina, la sensibilidad que nos da el ser mujeres, la aproximación a los temas desde nuestra propia óptica para que se complemente con la de los hombres. Hay Mujeres que pueden ser un aporte, se necesita que les demos las oportunidades y que ellas se atrevan. Es posible y muy necesario para tener una sociedad más diversa, plural e inclusiva.

 Twitter: @PaulinaAstrozaS

Perfil de Paulina en Hay Mujeres