A nuestra propia voz, por las estrellas

Por Millarca Valenzuela, geóloga experta en meteoritos. Participó en la creación de CHACANA (Chilean Allsky Camera Network for Astro-Geosciences), primer sistema nacional de seguimiento y observación de meteoros que detecta los meteoritos que caen en el desierto de Atacama.

Mi carrera como científica estuvo plagada, por mucho tiempo, de puntos de inflexión en los cuales me preguntaba si valía la pena el esfuerzo de seguir intentando abrir puertas o tomar caminos que aún no existían en Chile para el estudio de meteoritos y de Ciencias Planetarias. Muchas veces me rendí ante la sensación de soledad y de sentir el eco de mi propia voz. Así, he pasado momentos “arriba de la pelota” científica, creyéndome el cuento y dándolo todo, para luego pasar por bajones descomunales, en los que simplemente siento que no lo puedo sostener.

La última vez que me pasó esto fue el 2014, luego de que aceptara volver a la carrera científica a través de un postdoctorado en el Instituto de Astronomía de la Universidad Católica, donde había sido invitada a participar. Aclaro que yo soy geóloga de material extraterrestre, que viene de afuera de la tierra. Se trata de rocas, al fin y al cabo y, por eso, puedo analizarlas con todas las metodologías que usamos los geólogos para estudiar rocas. El origen de esa última gran crisis fue el choque conceptual que sufrí con mis ahora colegas astrónomos, que no entendían que necesitara un microscopio para estudiar las famosas rocas, y que además descubría perpleja que tampoco estudiaban nada parecido a lo que yo estaba realizando! Asteroides, lo más cercano que nos podría conectar, no era un tema de su curriculum académico. ¡Y ni intenciones tenían de considerarlo! Mi futuro se veía incierto y, una vez más, dudaba de poder llegar a buen término del postdoc en un lugar así. Pero, a diferencia de muchas otras crisis, en vez de llamar a mi terapeuta, preferí llamar a mi colega y amiga Luisa Pinto, profesora del Departamento de Geología de la Universidad de Chile. Ella es científica como yo, también con una historia de grandes logros teñidos por la indiferencia de un medio dominado por colegas hombres. Esa decisión marcó el comienzo de una nueva etapa de mi vida: la de pedir ayuda a otras mujeres que ya han caminado un poco más del camino para volverse las mujeres que quieren ser, sin sufrir de más en el intento.

Luisa me dice “No tomes decisiones ahora, agendemos una junta, te presentaré a mi couch de Comunidad Mujer, Olga Pizarro”. Fue dicho y hecho. La primera de muchas juntas fue en el restaurant del Estadio Español, donde tuve mi tiempo para desahogarme, y luego un momento en que me hicieron muchas preguntas, que fueron definiendo para ellas la situación real, y luego un gran tiempo de escucharlas a través de sus vivencias personales, sus triunfos, sus fracasos, sus estrategias, sus consejos. Por primera vez me sentí comprendida y dejé caer muchas auto exigencias que creía necesarias para validarme frente a los colegas astrónomos y geólogos.

A través de las sanadoras e iluminadoras conversaciones con Olga y Luisa tracé nuevos objetivos y estrategias, me atreví a buscar a mis pares fuera de Chile y a asociarme con quienes sí valoraban mi trabajo, lo cual empezó a nutrirme y a hacerme sentir en mis pies. Acepté ser vicepresidenta de la Sociedad Geológica de Chile y, desde ahí, cree el Grupo de Meteoritos y Ciencias Planetarias. Luego, en mi universidad, di el salto de dejar de esperar que el maná cayera del cielo y organicé un curso para estudiantes interesados en aprender de meteoritos de todo Chile, donde involucré a sus profesores e invité a mis colegas expertos en diferentes temáticas de meteoritos de Argentina, Brasil y Uruguay. Tuvimos una semana redondita compartiendo clases, laboratorios, almuerzos, y cenas. Los estudiantes, muy entusiasmados, podían conversar entre ellos y con los profesores desde la visión integradora que percibí que era mi don conversando con mis mentoras. Ellas me ayudaron, además, a ver mis pro y mis contra, a darme permiso para desplegar mis talentos, disfrutar más y sufrir menos y descubrir mis dotes de mentora también para mis estudiantes, que al igual que yo hace muchos años atrás, estaban asustados de entrar en un bosque sin mapa. Además me atreví a liderar el proyecto CHACANA en la PUC, la primera red de cámaras Allsky en Chile para vigilar el cielo y detectar meteoros que pudieran eventualmente caer como meteoritos.

A través de esta bella y generosa intervención fue que llegué a Comunidad Mujer y a la plataforma Hay Mujeres, cuando Olga me dijo “ahora tienes que comunicar lo que estás haciendo”. Ahí conocí a María de los Ángeles Fernández, que era otro ángel inspirador en mi camino y acudí sin vacilar al llamado para el Media Training 2016 de HAY MUJERES y TVN. En ese espacio me nutrí aún más conociendo a mis compañeras, todas guerreras de sus propias batallas, bellas, talentosas, empoderadas, así como a nuestras profesoras. Una felicidad la experiencia completa, tanto desde el punto de vista de las herramientas técnicas que pudimos aprender para un mejor desempeño a la hora de comunicar, pero tanto más por el espíritu del grupo, por sentir que cada una en su pequeño universo tenía una convicción, un motor, una pasión que traía algo bueno al mundo. Aprendí mucho viéndolas y escuchándolas. Y actualmente es lo que trabajo con mis propios estudiantes, sobretodo con las mujeres: que la realidad la creamos día a día con nuestras propias creencias, sueños y limitaciones. Que ser empáticos y solidarios nos beneficia a todos, y que la competencia es con nosotras mismas. A celebrar los triunfos, a aprender de los errores, a no desanimarnos cuando algo no resulta. Y está dando hermosos resultados! La experiencia de mentoría es fractal y genera la multiplicación de sus beneficios. Siembra y cosecha a la vez. Y el Media Training me abrió las puertas a decir que sí a exponer la propia vida y experiencia. Desde que la hiciera he dado una decena de entrevistas a medios escritos, un par de experiencias en televisión y Facebook Live, y un par de entrevistas en las radios. Lo que no conseguí en una década por estar sola, aislada y sin apoyo, en este par de años de cambio de paradigma ha abierto puertas insospechadas y ahí están sus frutos: la asociación con colegas de Latinoamérica, la generación de una red de colaboración con todas las universidades interesadas en comenzar el estudio de meteoritos en Chile, la incorporación de simposios de meteoritos en congresos de astronomía y de geología nacionales, la obtención del reconocimiento de la comunidad internacional de mi trabajo nombrando a un asteroide con mi nombre, y la invitación de la comisión legislativa del Senado a sentarnos a conversar a cerca de la protección legal de los meteoritos, así como también la comisión de patrimonio del consejo de monumentos nacionales.

Hay mujeres, muchas, y mientras más podamos visibilizarlas más permeará a nuestra sociedad lo bueno y nutritivo que porta cada una. Pero el camino parte por ser comunidad, por apoyarnos unas a otras e invitar a más hombres a “vernos” en la multiplicidad que somos.

Gracias a mis mentoras, a Hay Mujeres y a mí misma por entregarme a la posibilidad de abrirme a recibir nuevas visiones, y a mis estudiantes, de las que aprendo también mucho y equilibran el flujo del dar y recibir.

Twitter: @meteoritoschile
Web: millarca.wixsite.com
Perfil de Millarca en Hay Mujeres