Si no te dan un lugar en la mesa, trae una silla plegable

Sentada en el sillón de espectadora por más de la mitad de mi vida, mirando la película de las mujeres en acción por ser visibles y consideradas más allá de los roles culturalmente asignados, estuve dormitando entre seguir la tradición y comenzar a sentirme incómoda cada vez más en ese lugar. De pronto, en el film sucede algo que me hace sentido, el volumen de la película sube, puedo escuchar y entender lo que dicen, resueno con esto de ser invisible y opinar en silencio, me levanto del sillón y, sin darme cuenta, me empiezo a convertir en una de las protagonistas de esta acción. Me siento, por fin, en casa.

Si ser mujer en Chile me pone en posición de desventaja, ser mujer y de región, me pone en doble desventaja. En regiones, el tratamiento de los temas de género están limitados, por lo general, a lo que trae el Estado de la mano de Sernameg. Eso, si es que tengo la suerte de vivir en capital de región y cumplo con el perfil con el que dicho organismo trabaja. Igual cosa sucede con Prodemu, que tiene su público objetivo o bien de alguna corporación u ong si soy parte del grupo mujeres víctimas de violencia. Queda como alternativa ser parte de una comunidad política o académica donde las inquietudes, demandas y problemáticas que experimentamos las mujeres se abordan desde miradas amplias. Sin embargo, no es éste el tipo de enfoque lo que abunda.

Por lo tanto, si no cumplo con las características de cualquiera de dichos segmentos de mujeres, ¿qué me queda? Me veo obligada a levantarme del sillón,  ponerme sobre mis dos pies y tomar la acción. Si hay algo seguro es que nadie lo hará por mi.

He sido empresaria por más de 30 años y también coach ontológico ejecutivo y, en el trabajo personal de elevar mi grado de conciencia, me resultaba imposible permanecer en mi zona de confort.

Con estas inquietudes y, ante la falta de propuestas, fundamos, junto a otras mujeres, la Asociación de Mujeres Líderes del Valle del Huasco. ¿Nuestra misión? Aportar al desarrollo integral de las mujeres en nuestra zona, idea que se fue replicando a otras regiones del país.

Conocí a María de los Ángeles Fernández en Copiapó. Ella había sido invitada por la agencia de innovación Gulliver a dar una charla motivadora a un grupo de mujeres convocadas por Corfo. Luego de escucharla, estuvimos horas conversando. Me dijo que mi rostro le resultaba familiar aunque nunca antes había estado en la región. Se dio cuenta de que no le parecía extraño ya que, me dijo, siempre estaba atenta a las mujeres que los medios entrevistaban como impulsoras de nuevas dimensiones y con liderazgo. Conversamos como si nos conociéramos de toda la vida y se produjo una sinergia que me tiene hoy como Directora Ejecutiva de Hay Mujeres, la plataforma para visibilizar la voz y opinión de las mujeres chilenas que ella creara en 2013 con el apoyo del Gobierno de Noruega.

Agradezco la amplitud de mirada de mi amiga Ángeles, que no consideró el obstáculo de la distancia geográfica, si no que vio más allá y me mostró el camino a mi propio desarrollo, de mi propia visibilidad y del aporte que también puedo realizar, traspasando las fronteras regionales.

Hoy, nos encontramos trabajando con el equipo de Hay Mujeres para continuar  su misión y proyectar la inspiración inicial que ella tuvo: que las mujeres sean visibles y reconocibles en todos los ámbitos de la sociedad chilena pero, fundamentalmente en los medios de comunicación. Que las voces femeninas sean consideradas en la prensa, en la radio y en la televisión y que, sobre todo, participen plenamente en aquellos espacios de debate donde se juegan los dilemas que encierra el vivir en conjunto y como sociedad.

Así como el desafío es ser consideradas  y reconocibles en los medios, también lo es que seamos capaces de gestionar nuestra propia visibilidad, que dejemos atrás el silencio para dar paso a esta nueva mujer, opinante, desafiada, inquieta, segura y conectada con sus dones y fortalezas. De esa forma, entre todas, continuaremos abriendo puertas, acortando brechas y siendo cada día más concientes del camino que estamos recorriendo.

En Hay Mujeres integramos a los hombres en la misión a través de los “Embajadores Hay Mujeres”, pues entendemos que el camino lo hemos de transitar juntos para alcanzar el tan anhelado equilibrio. Queremos que estos embajadores continúen trabajando en la inclusión de las mujeres en los medios y sean quienes pavimenten el camino hacia la visibilidad de las mujeres expertas.

Finalmente, con las palabras de Shirley Chisholm, primera mujer afroamericana elegida para el congreso en EEUU, quiero invitarlas a aprender a ganar espacios, sin resentimiento ni culpa. Sólo porque soy mujer, tengo opinión y lo merezco: si no te dan un lugar en la mesa, trae una silla plegable.

Mai-Nie Chang
Directora Ejecutiva Hay Mujeres
@mainiechang