La seguridad para y con las mujeres

Por Carolina Valenzuela, Psicóloga Forense experta en Análisis Psicológico de Problemas Sociales (ej. violencia en protestas estudiantiles o post-eventos deportivos). Ex psicóloga social en SEP/Carabineros de Chile. Ex Perito Externo, Defensoría Penal Pública y Ministerio Público.

Actualmente en Chile las personas tienen una propensión a creer que serán víctimas de un delito, las altas cifras de inseguridad dan cuenta de ello. Por lo tanto, es una preocupación creciente del Estado. Pero, ¿dónde quedamos las mujeres en esa mirada?

Donde siempre: en la invisibilidad sistemática. Nos falta representación política, la social es constantemente atacada, la voz en el debate público tiene que ser exigida, porque si dependiera de la espontaneidad, todavía estaríamos relegadas a hablar de temas “propios” de la mujer, y ahora, cuando se trata del tema en boga en la agenda pública —la seguridad—, nuestra vivencia de violencia basada en género queda en segundo plano, no permitiendo que nuestra seguridad o la falta de ella sea visible.

En el discurso somos consideradas; el Ministerio del Interior y Seguridad Pública en el año 2014 creó una comisión asesora ministerial de igualdad de género, además varias unidades de este ministerio incorpora en sus convenios de desempeño de los programas de mejoramiento de la gestión (PMG), metas relacionadas con género. Además, el programa apoyo a víctimas desde el año 2011 emite un informe del circuito del femicidio, sin embargo a la hora de proponer y ejecutar políticas públicas de seguridad, se siguen utilizando los enfoques tradicionales de seguridad ciudadana invisibilizando la violencia basada en el género, sumando así una arista más en donde la mirada se ejecuta sólo desde la mitad de la población, sin considerar nuestra perspectiva.

Prueba de lo anterior, son los datos que entrega la cartera encargada de la seguridad a través dela Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) que tiene como objetivo caracterizar la percepción de inseguridad y victimización, y la situación, reacción y percepción frente a los delitos. Por una parte esta encuesta, no realiza una distinción por género de sus resultados. ¿De qué podría servir hacer la diferencia? En primer lugar la sensación de seguridad y vulnerabilidad es percibida y vivenciada de forma distinta en mujeres y hombres, debido a los peligros a los que se exponen y la diferencia de los tipos de violencia de los cuales son víctimas.

En segundo lugar, la percepción de la violencia está mediatizada por la construcción social y valoración de ésta según los roles que nos toquen desarrollar, lo que en Chile equivale a la naturalización del ejercicio y justificación de la violencia de los hombres hacia las mujeres durante muchos años, como un pensamiento arraizado, que de a poco hemos ido cambiando, pero del cual aún quedan vestigios. Por lo tanto las medidas para contrarrestar el temor y la inseguridad podrían considerar este factor.

En tercer lugar, esta encuesta entrega información sobre algunos delitos llamados de “Mayor Connotación Social”, en un principio se consideraban los robos, hurtos y lesiones, la última versión amplió la información a intentos de robos, daño a vehículos o vivienda, delitos económicos específicos, delitos cibernéticos, amenazas. El único delito que es considerado en esta categoría que ocurre principalmente a las mujeres es la violación, pero no es parte de los datos de la ENUSC. Cabe destacar que el programa de apoyo a víctimas anualmente realiza un informe sobre las víctimas de femicidio, por lo tanto los datos están, pero ¿por qué no se incluye esta información en el principal informe que caracteriza la criminalidad en Chile?

En estos últimos días hemos sido testigos de una movilización ciudadana en torno a la consigna #NiUnaMenos. Aberrantes delitos contra las mujeres y niñas han logrado que tanto hombres como mujeres se unan frente a este tema, incluso personas que pensaban que para ellas/os la violencia de género no era tema, han reconocido su importancia. Le debemos esto a Carolina, Nabila, Carol, Florencia y al otro lado de la cordillera a Lucía y tantas otras silenciadas. La brutalidad de sus agresiones ha instalado una demanda colectiva para la prevención de los delitos contra las mujeres. Ahora, después de este grito ciudadano y considerando que los delitos basados en género, en sí mismos, atentan contra el tejido social al perpetuar una construcción social de la relación hombre-mujer desde la asimetría y sumisión y de la violencia como un recurso para mantener ese status, alterando no sólo nuestro presente, sino que también nuestro futuro, ¿qué más se necesita para que los delitos cometidos hacia las mujeres sean un delito de mayor connotación social?

Esto es sólo una muestra de lo invisibilizadas que estamos en temas de seguridad, es imperativo que en las políticas, planes y programas de seguridad ciudadana incorporen un enfoque de género y para esto además de alzar la voz en la calle, debemos involucrarnos y estar en los lugares de toma de decisiones e investigar para nutrir las decisiones del Estado, porque #HayMujeres en temas de seguridad para representar los intereses de todas y es nuestro derecho como ciudadanas exigir igualdad y equidad en temas de seguridad.

Twitter: @CarolinaCVZ
Web: carovalenzuela.cl
Perfil de Carola en Hay Mujeres