¡Hey! Seguimos habiendo mujeres

Por Ana Josefa Silva, crítica de cine y TV.

Cuando por años (toda la vida, en verdad) se ha tenido un  buen trabajo —bien remunerado, con vacaciones seguras, licencias pagadas a tiempo y un montón de otras seguridades y ganancias— irte «a la independiente» es como dar un paso de fe a un puente inexistente, como ese que da Indiana Jones en La Última Cruzada, frente a un acantilado sin fondo.

Y aunque me identifico harto con Indiana Jones y también con la Scarlett O’Hara —traspiés, errores y sufrimientos incluidos— la realidad es que no tuve ni tengo a Spielberg ni a la Metro detrás mío para sujetarme.

Allá afuera —lejos de casa («Qué va a ser de ti lejos de casa»)— te empiezas a medir tú solita.

Y yo, como la Scarlett, era una malcriada.

Estuve en un lugar —ahora me doy cuenta que es raro— en que las mujeres teníamos el poder. Era cosa de tomárselo, con buenos proyectos, claro, pero no con más esfuerzo que cualquiera de mis colegas masculinos.

Estoy hablando de un diario.

AJS_cnnLa TV, donde también estuve por años y lo estoy intermitentemente, tiene otros códigos y si bien es un medio que acepta que una mujer haga un aporte profesional, se rige un poco por los códigos de Hollywood: ojalá no seas fea, ni vieja (concepto muuuuy relativo), ni gorda, salvo que estés dispuesta a disparar tres barbaridades por segundo o seas la excepción para exhibir como desmentido de la regla.

Es verdad que no alcancé a estar un minuto siquiera sin trabajo. Y buenos trabajos: crítica de cine en El Mercurio (pasé a ser la única mujer de un staff de unos 6 más); en la radio BioBio; y en Caras.cl donde escribo sobre lo que muchos han denominado el cine del siglo XXI: las series de TV.

Pero mi mayor proyecto, ese que me desvela —literalmente— es mi emprendimiento, mi minipyme, una empresa que lleva mi nombre, en la que creo a morir. Mi sueño: anajosefasilva.cl , un sitio web dedicado al cine, la TV, el teatro, la música, cuyo contenido es aportado por mí en un 99%.

He tenido mucha, muy valiosa y muy concreta cooperación desinteresada desde el comienzo y hasta el día de hoy.

El tema es que esto es igual que cuando te enfrentas a una pérdida, a una adicción, a un problema sicológico: sólo tú lo puedes resolver; el terapeuta te ayudará, pero no si tú no te involucras con espartana perseverancia.

Esa soledad inmensa —la del duelo acompañado, la que incluye mucha ayuda— la sentí cuando ya «afuera» me vi con esta página web on line, lo que en ese momento me pareció una idea más loca de lo que suelo tolerar (que es harto).

Me dió miedo (aún lo tengo por momentos). Pensé que lo que había hecho era simplemente demencial.

Por ahí apareció María de los Ángeles Fernández. La había conocido porque formaba parte del staff de columnistas de la página editorial que yo tenía a mi cargo (entre otras cosas) en La Segunda y habíamos hecho muy buenas migas. Cuando me contó de Hay Mujeres se me pasó por la cabeza que en occidente ya las feministas habían dado todas las luchas necesarias y que nuestra generación se había ido a la «cochiguagua».

Fue un segundo.

Lo que me estaba diciendo María de los Ángeles iba un buen paso más allá, uno que me resultaba coherente con lo que percibía a diario: la invisibilidad (y/o ausencia) de las mujeres en lugares de influencia. No sólo en cargos, sino en debates, foros, medios de comunicación, aportando desde su especialidad.

Fue casi epifánico.

Me di cuenta que el miedo que yo sentía frente a mi proyecto tenía que ver con eso: yo era una mujer, que no había sido nombrada como editora, columnista o directora por alguien, que se estaba plantando ante la comunidad para dar su opinión desde un espacio propio, de su entera responsabilidad.

Y aunque ha habido -y hay- comentaristas/críticas de cine, no sólo somos minoría sino que en casi todos los grandes medios sólo hay especialistas hombres.

No debería llamar la atención: hay un correlato con lo que sucede en el séptimo arte. Sobran los dedos de una mano para contar las directora de cine activas. Ni qué decir ganadoras de un Oscar o premios en festivales clase A. Y no hablemos de los protagónicos, que es largo.

Entender ese temor y constatar que no eran alucinaciones mías, me dio un impulso que ha sido clave. Y que ello no fuera tan sólo una conversación de café sino la concreción de una organización activa y siempre presente como Hay Mujeres ha sido ese toque en el hombro cuando me viene el desánimo y vuelvo a pensar que esto es una locura.

“¡Hey! Seguimos habiendo mujeres”, leo en twitter, en la web, en todos lados.

Y ya no me importa que por todas partes haya Clubes de Toby. Porque ya sé que Hay Mujeres. Y que puedo tener opinión.

 

 

Twitter: @ana_josefa
Web: anajosefasilva.cl
Perfil de Ana Joseja en Hay Mujeres