Cuando las mujeres no están, la opinión no es ni diversa ni plural

B_Angeles

Por María de los Ángeles Fernández, presidenta y fundadora de Hay Mujeres.

 

Sr. Jacob Kiefer, embajador de Suecia en Chile

Sra. Hege Araldsen, embajadora de Noruega en Chile

Sra. Katia Trusich, Subsecretaria de Economía y Empresas de Menor Tamaño

Embajadores Hay Mujeres

Presidente de Anatel

Presidenta de la Asociación de Mujeres Periodistas

Directivos de instituciones colaboradoras

Socias y socios fundadores de Hay Mujeres

Queridos amigos y amigas todos,

Como creadora y presidenta de Hay Mujeres, sitio web creado con el apoyo de gobierno de Noruega representado acá por su embajadora y querida amiga, Hege Araldsen, y que recientemente ha adquirido la personalidad jurídica de corporación sin fines de lucro, deseo compartir mi alegría por este acto que hoy nos reúne en la residencia de Suecia en Chile. Resulta invaluable la hospitalidad y acogida que hoy nos brinda el embajador Jacob Kiefer para reconocer a un grupo de hombres destacados de nuestro país como Embajadores Hay Mujeres del año 2015.

Hay Mujeres nació como plataforma virtual a fines del 2013 con el objetivo de visibilizar a las mujeres a través de su expertise como una forma de promover su liderazgo y su aporte al desarrollo del país. Desde el primer momento, nos percatamos de que el trabajo por la igualdad de género es tan arduo que no puede reducirse solamente a una causa que involucre a las mujeres y es por eso que, entre nuestros miembros fundadores, se encuentran también hombres. Reenfocar y entender lo que es el género y los desafíos que implica trabajar por la igualdad significa que no es posible trabajar solamente con las mujeres y por las mujeres o bien levantar estadísticas en variables dicotómicas hombres versus mujeres. Esas estrategias forman parte de una etapa que ha sido fructífera pero los desafíos nos interpelan a ir por más. Las relaciones de género, como señala el PNUD, constituyen una constelación compleja y multidimensional de fuerzas objetivas y subjetivas, instituciones y prácticas informales; políticas, económicas y culturales que operan en el cuerpo, en el lenguaje y en la psiquis. Contempla dimensiones dinámicas, en permanente cambio, adaptándose, reconstruyéndose, a distintas velocidades, de manera abrupta o imperceptible. Ello amerita ver el trabajo por la igualdad de género de manera compleja y multidimensional, en la que hay que trabajar por medio de medio de prácticas reales y sostenidas en el tiempo.

Los balances que se han venido realizando en el marco de Beijing + 20 y de su protocolo de acción, así como el trabajo de una nueva fase de cumplimiento de los Objetivos del Milenio han venido a darnos la razón. Resulta imperioso revisar las estrategias que se han venido utilizando. Como uds. recordarán, a fines de febrero de este año tuvo lugar en Santiago una reunión de ONU-Mujeres en la que se reforzó la urgente necesidad de dar un “golpe de timón” ya que persisten las desigualdades basadas en el género. Es en ese marco que han surgido campañas como “Heforshe” que busca involucrar a los hombres en una causa que no es de las mujeres sino de la humanidad toda. La situación es preocupante: faltarían 81 años para lograr la igualdad de género según el Foro Económico Mundial. Eso, sin contar flagelos como la esclavitud sexual a la que se ven sometidas muchas mujeres bajo el islamismo más radical y que dan cuenta de preocupantes retrocesos en importantes regiones del mundo. En este momento, sabemos que si bien las mujeres hemos avanzado mucho en reconocimiento formal de derechos, seguimos enfrentando las siguientes situaciones:

– Democracia no paritaria: Aunque el porcentaje de mujeres en los parlamentos se ha casi duplicado en los últimos 20 años, hoy las mujeres representan sólo 22% de los parlamentos;

– Brecha salarial: Alrededor del 50% de las mujeres de todo el mundo tienen empleo remunerado lo que supone un incremento respecto a la cifra del 40% de la década de los 90, hoy ganan entre un 10% a 30% menos que los hombres por el mismo trabajo y sólo 1/5 en juntas directivas. Sumemos la doble carga de trabajo.

– Violencia de género: En 1993, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la Asamblea General de Naciones Unidas estableció un marco de acción para luchar contra esta pandemia pero, 20 años después, 1 de cada 3 mujeres sigue sufriendo violencia física o sexual principalmente a manos de su compañero sentimental.

En 2000, la pionera resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconoció que la guerra repercute de forma distinta en las mujeres e hizo hincapié en la necesidad de incrementar la participación de las mujeres en las conversaciones de paz. No obstante, desde 1992 hasta 2011, sólo 9% de los negociadores en las mesas de negociación de paz eran mujeres.

– Medios: La presencia de las mujeres como protagonistas de noticias en la prensa escrita, de radio y de televisión sólo ha aumentado 24% en 2010 desde 12% en 1995 y el 46% de las historias refuerza estereotipos mientas que sólo el 6% los cuestiona.

Es en esta última dimensión, la de los medios, en la que Hay Mujeres ha venido concentrando en una primera etapa su trabajo. Si bien las mujeres han derribado las barreras de acceso a la esfera pública, permanecen todavía invisibles en muchos ámbitos. Medidas como las cuotas han ayudado a que las mujeres puedan acceder a ámbitos como la toma de decisiones políticas ya que el reconocimiento formal de derechos políticos no toma en cuenta que las mujeres, aunque tenga igual o mejor capacidad, no disponen de los mismos recursos y posibilidades para acceder a esos espacios como producto de la división sexual del trabajo y la dicotomía público-privado. Sin embargo, otros espacios se han mantenido impermeables a la recepción de talentos y capacidades, donde las mujeres puedan ser vistas como fuente de información y protagonista de la noticia.

Los medios son clave porque son lugares de legitimación simbólica y no están logrando reflejar el avance del poder y la capacidad femeninos. Cuando hablamos de los medios y las mujeres, encontramos dos problemas tal como Paula Escobar, una de nuestras socias fundadoras, ha escrito en su espacio de The Huftington Post: por una parte, la baja visibilidad de las mujeres en los medios de comunicación masiva pero también la mala representación que de nosotras se hace en los medios. Estamos subrepresentadas y mal representadas.

Y los medios son estratégicos ¿por qué? Porque son escenarios en los que, si una mujer aparece y aparece bien, queda habilitada y reconocida para acceder a otros espacios. Ello es claro, por ejemplo, en una mujer que aspira a una carrera política. El haber participado previamente en un medio le brinda un recurso en política muy preciado: el conocimiento que brinda la exposición pública. Los medios, además, son arenas privilegiadas para mostrar modelos de rol. En el caso de las mujeres, es crítico para que las mujeres conozcan a otras que han incursionado en áreas, muchas veces impensadas antes porque ¿cómo se puede aspirar a algo que no se ha visto?

Pero la visibilidad de las mujeres en los medios no solamente es bueno para ellas. Es bueno para la democracia y la sociedad en su conjunto. Cuando hablamos de libertad de información y de opinión, una de las condiciones importantes para hablar de un régimen democrático, es importante la conformación de la opinión y del debate público. Cuando las mujeres no están, la opinión no es ni diversa ni plural, la sociedad pierde capacidad de análisis y los diagnósticos de la realidad así como las propuestas para enfrentarla se empobrecen. Muchas veces me he preguntado hasta qué punto la dificultad para elaborar diagnósticos acerca de lo que sucede en nuestro país y, más aún, la dificultad para llegar a una visión más consensuada, tiene alguna relación a que dicha realidad se suele ver con un solo ojo: el masculino.

La invisibilidad femenina en los medios o bien su presencia, pero estereotipada, se ha convertido en un problema global. Al momento que surge Hay Mujeres, emergen en distintas partes iniciativas similares lo que corrobora su necesidad. Hasta países que consideramos tan avanzados en igualdad de género como Finlandia, por ejemplo, las mujeres también son ignoradas en los medios en su calidad de expertas.

Las causas son variadas. Hay problemas por el lado de la demanda, los productores y editores, pero también otros espacios donde se construye la opinión y el debate. Es cosa de ver la iniciativa que están impulsando Paneles de Hombres, que pone en evidencia de manera lúdica, pero no menos contundente, los espacios de deliberación exclusivamente masculinos que son el pan de cada día. Pero también hay problemas de oferta: en algunas áreas del saber y del conocimiento, no hemos llegado a la conformación de masas críticas femeninas y, por otra, las mujeres tienen dificultades para reconocerse como expertas y aquí enfrentamos, claramente, un problema de autovaloración y de autoestima que hay que trabajar.

Los frentes, como vemos, son varios y tenemos expectativas en que los prestigiosos hombres que están hoy colaboren, en la medida de lo posible, a enfrentarlos.

¿Qué significa este nombramiento que ellos han aceptado gustosos?

Ser embajador de HayMujeres, como ha planteado nuestra socia fundadora Paz Zárate, consiste en el compromiso de ejercer influencia en favor de esta causa, emprendiendo acciones que promuevan participación de mujeres calificadas en espacios de debate y decisión. No se necesitan grandes acciones. Todos los gestos, aún aquellos pequeños y cotidianos son de por sí valiosos.
Juntos, hombres y mujeres, podemos revisar paradigmas y cuestionar supuestos que se dan por sentado; reevaluar cómo el trabajo puede organizarse de manera diferente y la forma cómo se asignan responsabilidades entre mujeres y hombres, particularmente en la arena pública.

A nuestros embajadores les pedimos actuar desde la solidaridad, para el beneficio de toda nuestra sociedad porque:
1) No podemos trabajar sin ustedes.
2) No podemos hacernos oír sin sus voces.
3) No podemos generar un cambio sin su participación y su consejo.

Paz ha sugerido formas concretas de expresión de su compromiso, que enriqueceremos con otras que compartiremos con los hoy nominados EmbajadoresHayMujeres. Podrán hacerlo dentro de su
esfera de trabajo, creando o respaldando instancias que empoderen a las mujeres; o que alientan y eduquen a a la sociedad, y particularmente a los hombres, sobre lo que significa la igualdad de género;

  1. Procurar que exista presencia femenina en las iniciativas de discusión en que se participa, instando a organizadores a evitar el consabido “Panel de Hombres”. HayMujeres, para estos efectos, tiene y alimenta permanentemente un base de datos. Esperamos que nuestros embajadores puedan ayudarnos a engrandecerla sugiriendo la inscripción de expertas y estimulando a que los medios la utilicen para contactar mujeres como fuentes calificadas;
  2. Estimular liderazgos femeninos, por ejemplo, a través de charlas, instancias de formación o mentoría para grupos de mujeres en su área de trabajo. Hay Mujeres organizará instancias para entrenar a las mujeres a reforzar sus habilidades para comunicar lo que saben: buscaremos su participación y también su consejo para potenciar estas capacidades y les rogamos hacernos llegar siempre sus sugerencias;
  3. En comunicaciones públicas, incluyendo redes sociales, destacar las conductas inclusivas; alertar de instancias de discriminación o violencia contra mujeres y niñas; fomentar la toma de conciencia respecto del rol de las mujeres en procesos de debate y de toma de decisiones;
  4. Participar en la creación de contenido multimedia organizado por HayMujeres y destinado a estos mismos efectos, y en general promover el trabajo de HayMujeres

Gracias a todos hoy por su presencia y participación de este emotivo acto que inaugura una línea de trabajo en Chile como es el incorporar a los hombres en el trabajo por la igualdad de género que, esperamos, sirva de inspiración para otras organizaciones y contextos.