3 simples cosas que puedes hacer para apoyar a las mujeres

benedict
 

Por Chelsea Kania. Traducción: Hay Mujeres.

Nos cabreamos, tuiteamos, marchamos.

 

“Ahora qué?”

Últimamente, he escuchado esa pregunta más veces de las que puedo contar, tanto de mujeres que se sienten empoderadas y quieren hacer más, como de hombres que aún están procesando cómo encajar en la ecuación. Cualquiera sea el camino por el que se decante tu respuesta, quisiera ofrecerte tres simples consejos.

 

Asumirse Feminista

Harvey Milk no pudo decirlo mejor: “Asúmete frente a tus familiares, asúmete frente a tus amigos, si realmente lo son. Asúmete frente a tus vecinos, tus compañeros de trabajo, la gente que trabaja donde comes y compras, asúmete sólo frente a quienes conoces y te conocen”.

Lo complicado del movimiento femenino es que no es tan evidente quién es parte de él. No todas las mujeres son feministas. Muchos hombres lo son. No siempre está muy claro quién cree qué. Los hombres y mujeres que abogan por los derechos de las mujeres debieran estar “asumidos” frente a sus familias, amigos y vecinos. La credibilidad que aportas en la vida de tus seres queridos es el catalizador más importante para este movimiento, mejor que un artículo bien escrito, mejor que un discurso de Meryl Streep o Aziz Ansari.

Qué implica “asumirse”? Significa compartir tus experiencias personales. Es bastante simple. Las personas en tu vida quieren empatizar contigo. Si entienden las razones que hay detrás de tus creencias, quizás tiendan a abrirse más a aceptar tu posición. Y quizás incluso se inclinen por apoyarla.

Quisiera aclararte lo que el movimiento femenino significa para mi, con la esperanza de que harás lo mismo con quienes conoces. Como muchas de las niñas que crecimos en los ’90, fui criada para esperar igualdad en el lugar de trabajo. Con los años, he tenido excelentes jefes y compañeros de trabajo, incluso algunos que hicieron algo más para alentarme a avanzar en mi carrera profesional. He sido muy afortunada.

Pero también vivo con constantes recordatorios acerca de la desigualdades que aún existen. Cuando cierro los ojos, veo nítidamente esos momentos: un socio jasídico que no quiso darme la mano frente a mis colegas hombres, un superior que me dijo durante una revisión que yo debiese adoptar una actitud más de “cheerleader”, o aquella mortificante ocasión para una rifa de la empresa cuando el CEO se ganó un kit playero y sostuvo el traje de baño de mujer sobre mi cuerpo para ver si era de mi talla. Incomodidad, confusión, vergüenza. Ésas son mis motivaciones. Para mi, el movimiento femenino significa que todos tenemos la oportunidad de hacernos conscientes de todo el trabajo que queda por hacer para apoyar a las mujeres en nuestro derecho a sentirnos respetadas y a ser iguales en nuestros derechos. Porque todos lo merecen, incluída yo.

 

Exprésate con claridad

Quizás este consejo sea el más difícil de seguir, porque suele terminar de manera emocional, pero la capacidad de hombres y mujeres de articular sus puntos de vista es muy importante para fomentar la colaboración que se necesita para los próximos años. Muchas veces, cuando me sorprendo en una acalorada conversación, termino exponiendo mis sentimientos, pero no mi mensaje. Y eso es inútil. Es mejor sufrir durante una conversación frustrante que terminar divididos con enojo, sin ganas de escuchar el punto de vista del otro. Los hilos de Facebook son el peor lugar para esto: son cementerios de declaraciones tipo “mic-drop” donde las conversaciones están condenadas a morir. Escucha, sé atento y piensa antes de hablar. Podrías enseñar algo. Podrías aprender algo.

No seas como fui yo la semana pasada: tuve una discusión con un colega sobre prácticas de contratación. Desde el principio él no consideró problemático algo que yo vi que lo era, de manera que me frustré y me rendí. Yo no tenía preparadas las palabras adecuadas y arruiné una valiosa oportunidad de tener una conversación con alguien que inicialmente quería tenerla.

El siguiente, es mi segundo intento para explicar este tema. He presenciado un problema en el proceso en que ejecutivos contratan a hombres cercanos de su entorno, obviando el proceso “formal” de contratación. Aunque no se trate de una acción consciente – después de todo, ¿quién no querría  contratar a amigos que considera inteligentes? – es nepotismo igual. Lo que genera lo anterior, es que le quita la oportunidad al mejor candidato –hombre o mujer – de ser entrevistado. Me preocupa que sólo el 22% de los liderazgos senior en Estados Unidos recaen en mujeres, la cifra es mucho menor en el caso de las altas ejecutivas.

¿Cuántas mujeres talentosas no están siendo contratadas por el simple hecho de no estar insertas en ciertos círculos? Este tema me desvela, y odio aceptarlo, pero me ha hecho estar en un trabajo mucho más tiempo del que me hubiese gustado quedarme sólo por el simple hecho de no tener la certeza de conseguir posteriormente un empleo de forma sencilla.

Me encantaría haber tenido la paciencia de explicarle esto a mis colegas la semana pasada. Aún cuando podría ser frustrante, aún cuando no hubiese llegado a un consenso, creo que haber hablado el tema hubiese sido más productivo que irme del lugar.

 

Mujeres: no se olviden de los hombres. Hombres: no se resten.

Hombre, si no fui clara en los puntos uno y dos: las mujeres te necesitan. Tú te relacionas con otros hombres, y cuando lo haces, es mucho más cómodo que si hablaras con mujeres – sobre todo si el tema son las mujeres-. En este sentido tienes una oportunidad única y crucial para empoderar mujeres tanto sincerándote en tu postura, como hablando con otros hombres y sensibilizándolos con el tema. Tú puedes contribuir a la causa de los derechos de las mujeres en formas que ni ellas pueden.

Te repito, te necesitamos.

Algunos de los feministas que más admiro, son hombres. Muchos de ellos ni siquiera lo saben. Por ejemplo, tengo 11 tíos que fueron de los primeros seres humanos que me hicieron sentir fantástica. Cada uno de ellos, fuertes e inteligentes y con un sentido del humor sarcástico. Cosas que admiro y me inspiran desde atletas a académicos. Ellos han estado orgullosos de mí, me han demostrado respeto y han contribuido a mi autoestima, estableciéndome una vara muy alta.

Gracias, tíos. Por eso, les pido a ustedes y a los demás hombres maravillosos que me rodean que alienten a las mujeres de su entorno, a sus esposas e hijas, escúchenlas. Es probable que les haya sucedido cosas parecidas a las que les relato. Si es sí, estoy segura que les molestará y querrán hacer algo. Averigüen qué opinan sobre sus derechos y si hay igualdad de condiciones en sus trabajos. Atrévanse a tener estas conversaciones, sean claros. Asegúrense de que ellas tengan certeza de que estos temas hay que conversarlos y que la equidad de género es también un tema de los hombres.

Habla con otros hombres. Incluso si no estás tan seguro cuál es tu postura, si no hablas, no se tocará el tema. Ustedes son y seguirán siendo uno de los mejores defensores que tenemos las mujeres, porque finalmente lo que ustedes pueden decir, será escuchado por sus pares hombres. En definitiva; lo que ustedes pueden decir, definirá el futuro de mujeres como yo.

 

Publicado originalmente en Medium.com